lunes, 10 de diciembre de 2012

Ejecutará Ecuador plan de salvaguarda de sombrero de paja


La UNESCO declaró el pasado miércoles al sombrero de paja toquilla como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
                  
Quito. Ecuador ejecutará un plan de salvaguarda del sombrero de paja toquilla tras la decisión de la UNESCO de incorporar ese objeto al Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, dijo hoy la ministra de Patrimonio de este país, María Belén Moncayo.
Una parte del plan contempla crear centros de formación de jóvenes en el arte de confeccionar los sombreros, además de realizar un censo de la población dedicada a este trabajo con el propósito de emprender acciones que valoren su oficio.
Moncayo agregó que también se buscará lograr que la renta que genera esta actividad artesanal sea aprovechada no solo por los comerciantes, sino también por sus tejedores ya que de acuerdo a las declaración de fuentes vinculadas a esta artesanía, un sombrero de paja toquilla cuesta unos 80 dólares en el lugar donde se confecciona y en los centros de venta a turistas extranjeros ese valor asciende a 200 dólares.
Azuay y Cañar, principales productores
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró el pasado miércoles al sombrero de paja toquilla (nombre del vegetal con el que se fabrica) como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
La ministra Moncayo dijo que su cartera también se propone pedir al gobierno ecuatoriano la incorporación de la fabricación de sombreros de paja toquilla a los sectores estratégicos de la economía de Ecuador.
Según la Escuela Politécnica del Litoral, con sede en Guayaquil, el 75 por ciento de la producción mundial de sombreros de paja toquilla se fabrica en las provincias ecuatorianas de Azuay y Cañar, en tanto que los de renombre internacional se hacen en Manabí.
Cifras del Banco Central del Ecuador reflejan un crecimiento constante de las exportaciones de este producto, las que pasaron de poco más de 500 mil dólares en 2000 hasta 3.3 millones de dólares en 2010, con el Reino Unido y Francia como principales destinos.
La historia
Respecto al valor cultural de la fabricación del sombrero de paja toquilla, el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural de Ecuador sostuvo que los primeros vestigios han sido hallados en las culturas prehispánicas del litoral de este país sudamericano.
Pero el uso de ese vegetal con la forma de los sombreros españoles data del siglo XVII, en la provincia de Manabí, y las primeras referencias de su fabricación masiva constan en una disposición del rey Carlos IV, que lo incluyó en las manufacturas libres de tasas.
En 1859, la reina de España mandó que una compañía de infantería con sede en Aranjuez utilizara el "sombrero de Jipijapa" como parte de su uniforme, en alusión a la población de la provincia ecuatoriana de Manabí donde se fabricaba.
Después, los artesanos de esa zona extendieron la práctica de esa artesanía a otras regiones del país y más adelante a Colombia, Perú, América Central e inclusive a México.
En el siglo XIX, la exportación de esta prenda adquirió tal bonanza en Ecuador que llegó a reemplazar al cacao como primera fuente de divisas y fue mostrada en la Exposición Mundial de París de 1885.
Sin embargo, a fines de ese siglo perdió su identificación como producto ecuatoriano y pasó a ser conocido como "sombrero de Panamá" ("Panamá Hat"), a raíz de su intenso uso por los trabajadores que construyeron el Canal de Panamá.

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