viernes, 7 de septiembre de 2012

Huecos alcahuetes de delincuentes

Por aquí roban y los delincuentes huyen a través de esos huecos, decía una de las víctimas de atraco en el sector aledaño al antiguo y descartado hotel Miraflores; mientras señalaban hacia las esquinas de ese local abandonado.

Huecos alcahuetes de delincuentes
En la calle Primera Norte del barrio denominado con el mismo nombre del hotel, en la esquina del oeste (13ava.) y la del otro lado (12ava.) en verdad se observa que hay destrucción parcial de la pared. La una fue ocasionada por un auto que se le fue encima hace más de dos meses, de cuyo accidente el conductor pactó con el propietario para que la repare, según se conoció cuando la Policía fue a retirar el vehículo.
En ese hueco han colocado unas tablas que no cubren totalmente el destrozo, mientras en el otro lado, por la vetustez de una puerta enrollable que no cierra bien, aunque seguramente algún comedido colocó una barrera de cartón prensado, esto no es suficiente para evitar que los delincuentes y drogadictos la hagan a un lado y formen su propia entrada, claro que para acometer con sus desmanes, lo cual pone en jaque a los vecinos del lugar.
Entre los dos huecos, al pie del edificio del ex hotel Miraflores, funcionaba hasta hace poco una barra que, en su momento, fue denunciada también por permitir que los asiduos ebrios acudan a continuar bebiendo, cuando los demás locales de expendio debían terminar su jornada, por disposición de las autoridades de control.
Se conoce que ese “hueco” ya no funciona, pero no las razones, si fueron por orden de estas mismas autoridades o porque ya los consumidores se fueron hartados de tanto beber.
En todo caso, los otros dos huecos continúan ahí, abiertos para que los pillos y adictos continúen aprovechándose del abandono del antiguamente prestigioso hotel Miraflores, a vista y paciencia de la misma Policía que pasa vigilante, pero no puede hacer nada por ser propiedad privada y, lo que pase adentro, es de responsabilidad absoluta del dueño quien hasta el momento no ha tomado las medidas correctivas; pues, hasta los portones permanecen abiertos, como para que sirvan de evasión a los tan ‘aprovechados malandrines’, de quienes se dice son unos menores de entre 7, 9 y 11 años de edad que no aparentar ser lo que son.
Diario Opinión.com

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